La dislexia hoy en día.

6 de June del 2017

Ya se puede apreciar en las fases tempranas del trastorno, las dificultades para recitar el alfabeto, para hacer rimas simples típicas en niños, denominar las letras o analizar y catalogar sonidos.

Más tarde omiten, sustituyen, distorsionan o añaden palabras o partes de palabras. Se caracterizan por lentitud en la lectura, falsos arranques, largas vacilaciones o pérdidas del sitio del texto en el que se estaba leyendo, inversiones de palabras en frases o de letras dentro de estas palabras. También pueden aparecer déficits en la comprensión como una incapacidad de recordar lo leído, incapacidad de extraer conclusiones o inferencias del material. Son frecuentes los problemas de atención, que pueden acompañarse de impulsividad. Ya los manuales diagnósticos nos lo diferencian de un retraso mental, el cual les puede ser achacado, con las consecuencias que ello acarrea  a nivel social y académico. Por tanto es muy importante saber diferenciarlo, puesto que los disléxicos tienen una inteligencia normal o alta.

Este trastorno se relaciona con una alta tasa de abandono escolar, según el DSM IV TR se sitúa alrededor del 40%. Esto es debido a que el déficit en la lectura, produce un déficit en el aprendizaje y por tanto la desmotivación por acudir a la escuela. También se observa baja autoestima debido a la incapacidad de rendir igual que sus compañeros, sentimientos de inferioridad y cierto déficit en las relaciones sociales.

Es notable la variabilidad que se observa en esta problemática, ya que niños con una inteligencia elevada pueden pasar desapercibidos los primeros años de escuela. También en casos en los que la detección es temprana el pronóstico puede ser muy favorable. Y sin embargo, en otras personas puede continuar en la vida adulta.

Pese a ello se puede destacar la escasa conciencia fonológica, les cuesta nombrar objetos, tienen problemas de memoria auditiva a corto plazo ya sea verbal o numérica  de ordenamiento auditivo. La escritura  libre suele ser ilegible y es típico verla en espejo. Hay dificultad para diferenciar la izquierda de la derecha, orientarse y es frecuente la lateralidad cruzada o indefinida. Suelen tardar en hablar con claridad siendo frecuente la comorbilidad con la dislalia, la sustitución de palabras.

En niños entre 3º y 6º de primaria se producen lecturas con omisiones sustituciones, adiciones y velocidad lenta. Tienen dificultades con las matemáticas, las tablas, los conceptos básicos espaciales y la comprensión de problemas. Suelen rechazar realizar composiciones escritas. Les cuesta aprender otros idiomas, tienen cierta desorganización motriz, dificultades con la gramática y a la sintaxis, un lenguaje pobre, muchas faltas ortográficas y dificultades en asignaturas en las que prevalezcan nociones espacio-temporales como historia, geografía y geometría.

En la etapa que más nos corresponde, la educación secundaria, predomina las dificultades ortográficas, de composición de textos y expresión escrita. Pueden seguir apareciendo las omisiones, sustituciones, inversiones, etc. Tienen dificultades para extraer la información relevante de los textos que deben memorizar. Les cuesta mucho tiempo realizar las tareas escolares.  A eso se le suele sumar una baja autoestima y desmotivación escolar, y es frecuente que a estas edades, si no se facilitan apoyos, se produzca absentismo escolar y problemas de conducta, sobre todo en chicos.

En ocasiones aparece junto con el trastorno de cálculo y trastornos de la expresión escrita. En la 5º versión del  Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se incluye una nota la cual dice “La dislexia es un término alternativo utilizado para referirse a un patrón de dificultades de aprendizaje que se caracteriza por problemas con el reconocimiento de palabras en forma precisa o fluida, deletrear mal y poca capacidad ortográfica. Si se utiliza dislexia es para especificar este patrón particular de dificultades, también es importante especificar cualquier dificultad adicional presente, como dificultades de comprensión de la lectura o del razonamiento matemático.”

Es muy frecuente que en el período escolar surjan problemas emocionales y de conducta, baja autoestima y problemas de adaptación escolar y con los compañeros.

 

También es de vital importancia la coordinación entre la escuela y la familia, para abordar tanto los problemas que puedan surgir en el colegio a nivel académico, como emocionales y sociales, trabajar esa autoestima que hemos dicho que se debilita y favorecer un entorno de apoyo y comprensión.

Que se sientan aceptados gracias a estas ayudas, facilitará que su autoestima no se vea tan afectada, y se relacione con normalidad.

Los padres también pueden ayudar en la formación de su autoconcepto y autoestima. Que le expliquen el motivo por el cual le cuesta un poco más que al resto, y que valoren con creces el esfuerzo que están realizando. Un cariño incondicional, pese a los esfuerzos que deben dar todos, reduce la ansiedad y la inseguridad de estas personas. También resaltar sus aspectos positivos, por ejemplo los niños con dislexia suelen ser muy creativos. El niño debe saber que sus padres están apoyándole.

 

Pero sin duda un buen tratamiento, es lo que dará al niño, una base sólida para seguir con su futuro académico.